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Los primeros minutos de vida en Myriam Parra. La hora dorada: los 60 minutos que marcan el inicio de una vida en Medilaser

16 oct
2 min de lectura


Un bebé acaba de nacer. Antes de cualquier otra cosa, siempre que las condiciones clínicas lo permitan, es puesto sobre el pecho de su madre. Ese primer contacto piel a piel, el inicio temprano de la lactancia y el acompañamiento permanente hacen parte de una estrategia que busca convertir la primera hora de vida en mucho más que un momento emotivo.


Los primeros 60 minutos después del nacimiento son conocidos como la “hora dorada”, un momento clave para favorecer la adaptación del recién nacido a la vida extrauterina y fortalecer el vínculo con su madre.


En la sede Myriam Parram en Neiva, esta práctica contempla el contacto piel a piel inmediato y el inicio temprano de la lactancia materna, siempre de acuerdo con la condición clínica de la madre y del bebé. El objetivo es que ese primer encuentro ocurra con seguridad, pero también con calidez y respeto por el nacimiento.


Durante este periodo, el contacto piel a piel contribuye a mantener la temperatura corporal del recién nacido, favorece la estabilidad de su frecuencia cardíaca y respiratoria y facilita la búsqueda espontánea del pecho. Además, la succión temprana ayuda a poner en marcha el proceso de lactancia y fortalece la conexión entre madre y bebé.


La historia continúa


La Clínica Medilaser sede Myriam Parra cuenta con una ruta de atención materno-perinatal que acompaña al binomio madre-hijo desde el cuidado prenatal y la atención del parto, ya sea vaginal o por cesárea, hasta el puerperio y la atención del recién nacido en alojamiento conjunto.

El modelo incluye un equipo interdisciplinario, atención de emergencias obstétricas, UCI de adultos y UCI neonatal para los casos que requieren manejo especializado. También contempla acompañamiento para la continuidad de la lactancia materna, educación a las madres y un lactario donde pueden recibir entrenamiento y apoyo para la extracción de leche, incluso en situaciones que requieren manejo terapéutico.


La atención, además, entiende que el bienestar de la madre y el del bebé están profundamente conectados. Por eso se incorpora el acompañamiento psicológico, la identificación de factores de riesgo asociados al posparto y la participación del padre o de un familiar elegido por la madre durante el proceso del nacimiento, de acuerdo con las condiciones y autorizaciones correspondientes.

Para Anyi Caterine Fierro Sánchez, coordinadora de enfermería de la sede Myriam Parra, la hora dorada representa uno de los principios esenciales de esta atención: primero el vínculo, luego la adaptación, siempre bajo criterio y seguridad clínica.


Y aunque ante una complicación la prioridad será estabilizar a la madre o al recién nacido, el equipo busca restablecer ese contacto tan pronto como las condiciones lo permitan.


Así, en Medilaser Myriam Parra, nacer no es solamente llegar al mundo. Es también contar, desde el primer minuto, con una atención pensada para cuidar a dos pacientes unidos por un mismo vínculo: la madre y su hijo.

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