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Medilaser salvó a una madre con acretismo placentario en Neiva

  • hace 1 día
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Actualizado: hace 1 hora


Una joven con 35 semanas de embarazo, madre de dos niños, estuvo a punto de perder la batalla contra el acretismo placentario, una complicación silenciosa y devastadora. Sin embargo, su historia tomó un rumbo diferente gracias a la combinación de tecnología, diagnóstico oportuno y la intervención de un equipo médico de alta complejidad en la sede Myriam Parra de Neiva.

 


Neiva, Huila. Rosa Ángel José Ruiz, de 29 años llegó hace seis años desde Cumaná, Venezuela. En Pitalito construyó su vida junto a su esposo, lavando carros para sostener a sus dos hijos. Este sería el tercero.


Rosa, estaba en casa cuando sintió un “bajón” repentino. Luego vino la sensación de presión intensa en el vientre y minutos después, el sangrado encendió todas las alarmas: algo no estaba bien, y su vida y la de su bebé podían estar en peligro.



Los estudios especializados realizados en la sede Myriam Parra de la Clínica Medilaser revelaron su diagnóstico: acretismo placentario.


Lo que debía ser un proceso natural de desprendimiento tras el parto se convirtió en una amenaza para la vida: la placenta se había adherido profundamente en el útero, penetrando el músculo uterino y poniendo en riesgo órganos adyacentes como el colon y la vejiga.


“Esta no es una cesárea común. Es una cirugía de altísimo riesgo”, explicó la gineco-obstetra Leyla Kuzmar Daza antes de entrar a quirófano.



Y ahí empezó otra historia.

Durante semanas, el equipo de medicina materno-fetal monitoreó a Rosa con ecografías especializadas, Doppler y resonancia. Detectar a tiempo marcó la diferencia. Porque cuando el acretismo placentario llega como urgencia sin diagnóstico previo, las probabilidades de supervivencia disminuyen dramáticamente.


Ante este escenario, el riesgo de una hemorragia masiva y muerte materna era una realidad inminente para esta joven madre. Fue entonces cuando la intervención un equipo multidisciplinario experto en la sede Myriam Parra de Clínica Medilaser cambió el destino de su historia.


Primero, el urólogo protegió las vías urinarias con catéteres especiales; luego, se procedió a la cesárea, el cirujano vascular intervino las arterias para mitigar el sangrado. Solo tras estos pasos, continuó el punto más crítico: la extracción del útero con la placenta aún en su interior, salvando así la vida de la madre.


Mientras los cirujanos trabajaban para salvar a Rosa, el equipo de neonatología esperaba al otro lado, listo para recibir al bebé prematuro de 35 semanas.


En aumento

La doctora, Catherine Salazar, ginecóloga oncóloga, explicó que acretismo placentario no es frecuente, pero ha aumentado en los últimos años, asociado a cesáreas previas. Es una de las emergencias obstétricas más temidas por el riesgo de sangrado masivo.


Hoy Rosa y su bebé se recuperan satisfactoriamente y se alistan para retomar su vida en Pitalito, Huila.

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